dimecres, 6 de juny del 2012

Tácticas Militares en Época Medieval (II)

 

  Las Tácticas Militares de Caballería en la Época Medieval

 

La caballería normalmente se organizaba en tres grupos, o divisiones, que eran lanzadas al combate una detrás de otra. La primera oleada debía abrirse paso entre el ejército enemigo o desbaratar sus filas para que la segunda i tercera pudiesen iniciar la aniquilación del ejercito enemigo. Una vez que el enemigo se ponía a correr, comenzaban la matanza y la captura de tropas o comandantes de valor, por los cuales se pedían rescates (por lo general en forma de pagos en metálico).

En la práctica, los caballeros actuaban individualmente en detrimento de lo planeado por el comandante. El honor y la gloria eran los principales intereses de los caballeros, por lo que maniobraban para obtener las mejores posiciones en la primera división. La victoria del ejército en el campo de batalla era un objetivo secundario al de su propia gloria. Batalla tras batalla, los caballeros cargaban tan pronto como veían al enemigo, desbaratando todo plan previsto.

En ocasiones, los comandantes desmontaban a sus caballeros para poder controlarlos mejor. Esta opción era bien acogida por las tropas menores, cuyas esperanzas de gloria y botín en las luchas de embestida eran realmente pocas, por lo que aumentaba el vigor en el combate y la moral del soldado común. En este caso los caballeros, junto con soldados de infantería, luchaban tras estacas u otras construcciones defensivas que se diseñaban para minimizar el impacto de las cargas de la caballería.

Un ejemplo de conducta indisciplinada por parte de los caballeros fue la batalla de Crécy en 1346, donde el ejército francés que superaba en mucho al inglés (en una proporción de 3 a 1), disponía de una cantidad mucho mayor de caballeros. Los ingleses se dividieron en tres grupos de arqueros protegidos por estacas. Entre los tres grupos había dos de caballeros desmontados. Un tercer grupo de caballeros sin montura permanecía en la reserva. El rey francés envió a los ballesteros mercenarios genoveses a contener al ejército enemigo mientras él trataba de organizar en tres grupos a sus propios caballeros. Sin embargo, las ballestas estaban mojadas, no disponían de los paveses que les proporcionarían protección contra las flechas inglesas y resultaron ineficaces. Por su parte, los caballeros franceses ignoraron los esfuerzos de su rey nada más divisar al enemigo, prorrumpiendo en frenéticos gritos de “¡Mueran! ¡Mueran! ¡Mueran!”. Impacientándose con los ballesteros genoveses, el rey francés mandó cargar a sus caballeros. Aunque la lucha se prolongó durante todo el día, los caballeros y arqueros ingleses, derrotaron a la caballería francesa por la indisciplina con que combatió, además de por la extraordinaria pericia y potencia de los arcos largos ingleses, los cuales les permitían disparar mas lejos, con mas precisión y con mucha mas fuerza.

A finales de la Edad Media, el valor de la caballería pesada en el campo de batalla había descendido al nivel de los tiradores y la infantería. Para entonces, ya se había aprendido la inutilidad de cargar contra una infantería bien disciplinada y situada (formaciones de lanceros, como se pudo ver en el anterior articulo sobre tácticas de infantería). Las reglas habían cambiado. Las estacas, trampas para caballos, y trincheras se empleaban con asiduidad para protegerse de las cargas de caballería. Las cargas contra filas masivas de piqueros y arqueros/artilleros dejaban como único resultado gran cantidad de caballos y hombres destrozados. Los caballeros se vieron obligados a luchar a pie o a esperar una oportunidad propicia para cargar. Las cargas devastadoras eran aún posibles, pero sólo cuando el enemigo estaba en desbandada, desorganizado o fuera de sus temporales construcciones defensivas.

Con esto no se quiere inducir a pensar que la caballería perdió prácticamente toda su importancia ya que estuvo vigente como unidad en los ejércitos hasta inicios del siglo XX. Pero ahora su papel no era tan preponderante y debía de coordinarse con el resto del ejército para obtener resultados positivos en la batalla



Saíz Serrano. Jorge, Guerra y nobleza en la corona de Aragón. La caballería en los ejércitos del rey (siglos XIV-XV). Universitat de Valencia 2003, Server de publicacions, 2003 http://tdx.cat/bitstream/handle/10803/9994/saiz.pdf?sequence=1

La Guerra en la Edad Media, Labor, Barcelona, 1984

García Fitz, Francisco, Ejércitos y actividades guerreras en la edad media europea. Arco Libros, Madrid 2008

 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada